Parálisis Facial de Bell (Bells’ Palsy)

La parálisis facial de Bell es una afección que hace que una de las mitades de la cara queden paralizadas. Sucede cuando un nervio fácil se inflama. En general dura entre 2 semanas y hasta 6 meses, pero cada caso es diferente.

Una semana después de haber dado a luz a mi beba, me desperté sintiendo la boca un tanto rara, y no podía saber algunos sabores. Le resté importancia, pero a la noche, antes de irme a dormir, mientras me cepillaba los dientes, vi que no podía mover mi boca como de costumbre. Acá, debo admitir que sentí un tanto de miedo, y empecé a hacer los test que me acordaba para los casos de derrames cerebrales y noto que mi boca no sonreía de ambas mitades de la misma forma.

Llamé al 111, donde me dijeron que debía ir al hospital dentro de los próximos 30 minutos, algo que no ayudó mucho al susto que tenía. Por suerte, tenía suficiente leche para mi beba en la heladera y mi mamá, que se quedaba conmigo, pudo cuidar de ella mientras iba al hospital.

Ni bien llego al hospital me sacan sangre, me hacen un electrocardiograma, toman los signos vitales y también me piden una muestra de orina. Ahora, fue donde se vino la parte difícil… 5 horas de espera, mi cara se iba poniendo peor con el paso del tiempo, y me iba llenando de leche que jamás me ofrecieron algo para que me la saque.

Cuando finalmente me llaman, el doctor me hace un par de pruebas y me explica que lo que tengo se llama parálisis facial de Bell, en algunos casos aparece en mujeres luego de dar a luz que han tenido diabetes durante el embarazo, pero también puede presentarse sin razón aparente.  De todas formas, me mandan a que me vea un especialista en ACVs para descartarlos por completo.

Luego de 12 horas en el hospital, vuelvo a casa, vuelvo a mi beba, a descansar y para despertarme; ahora sí, con la mitad derecha de mi cara totalmente paralizada. Era necesario que me ponga lágrimas en los ojos para proteger la vista, tratar de no estresarme (algo imposible), comer bocados chicos, tomar era todo en tema. En fin, adaptarme a que era una “dos caras” y a que no le podía sonreír bien a mí recién nacida.

El tratamiento? Me dieron esteroides, que no funcionaron en mi caso. Y cuando todos los doctores me dijeron que es algo que se va igual que como vino, que debía tener “paciencia”. Es difícil de tener paciencia cuando tenes un bebé recién nacido. Es curioso cómo, si bien no es algo “común”, la mayoría de la gente conoce a alguien que le pasó. Así es como seguí el consejo de amigas y empecé a hacer acupuntura. Sinceramente, creo que me ayudó en la recuperación. En cada sesión, podía sentir algo templado, dentro de mi piel que parecía que iba tirando.

Después de 6 sesiones (día por medio) de acupuntura y 17 días desde que empecé con la parálisis, empecé a poder mover, un poquito mi labio. No puedo explicar la alegría, que ese mínimo movimiento me dio! De ahí en más, todos los días el movimiento facial iba mejorando hasta una recuperación al 97%.

Hoy, dos meses más tarde, todavía la recuperación no es de un 100%. Hay días, sobre todo los más fríos, que siento un esfuerzo mayor al mover la cara (que para el resto del mundo no es notorio).

La parálisis de Bell es una gran incomodidad en el momento que más relajada queres estar. Si alguien la está padeciendo, solo les puedo recomendar lo que funciono y no para mí: sí a la acupuntura, no a los medicamentos y protejan la vista.

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